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El autor de Uramiya Honpo explica por qué evita incluir personajes negros en su manga

El mangaka Shoushou Kurihara desvela las presiones editoriales que le llevaron a reducir la presencia de personajes de piel oscura para esquivar acusaciones de discriminación.

Redacción NeoAnimes · 2 min de lectura
Vía SomosKudasai ↗
Imagen: SomosKudasai

El debate sobre la representación y la diversidad en las viñetas japonesas suele generar intensas discusiones, pero rara vez los autores se pronuncian con tanta franqueza. El dibujante Shoushou Kurihara, conocido por su longeva obra Uramiya Honpo, ha revelado públicamente los motivos por los que prescinde de introducir personajes negros en el anime y manga, señalando la presión editorial y el temor a que su trabajo sea tachado de discriminatorio por colectivos de derechos humanos.

A través de un mensaje compartido este 22 de octubre, el creativo rememoró una experiencia vivida en 2006, durante la publicación del arco de Okinawa de su serie principal. En aquel momento, cuando las páginas se encontraban al borde del entintado final, la editorial le exigió transformar a uno de los antagonistas de la trama. El diseño original correspondía a un personaje negro, pero le solicitaron convertirlo en un individuo blanco bajo la premisa de que mostrar a alguien de tez oscura cometiendo delitos podría catalogarse como racismo.

La autocensura por presiones editoriales

Aunque Kurihara acató la directriz para no frenar la publicación de la revista, el suceso le dejó una sensación de incoherencia. El mangaka lamentó la doble vara de medir que impera en la industria, preguntándose por qué dibujar villanos blancos nunca genera reproches ni polémicas, mientras que cualquier otra etnia está sujeta a una vigilancia constante.

Como consecuencia directa de aquel episodio, el autor tomó una postura tajante:

  • Reducir al mínimo la inclusión de personajes negros en sus historias, con independencia de si actúan como héroes o como villanos.
  • Evitar modificaciones de última hora en sus manuscritos antes de la entrega.
  • Esquivar disputas y debates que entorpezcan su ritmo de trabajo.

Esta clase de precauciones editoriales cuenta con precedentes en Japón. A finales de la década de 1980, las editoriales del país retiraron de las tiendas el cuento infantil Chibikuro Sambo tras intensas protestas por presunto racismo en sus dibujos, pese a haber sumado más de un millón de ejemplares vendidos desde su lanzamiento en 1953. Este tipo de antecedentes ha fomentado que muchas compañías prefieran la evasión antes que afrontar una crisis de relaciones públicas.

Sobre la obra del autor

Uramiya Honpo comenzó a publicarse en el año 2000 y se ha mantenido activa durante más de dos décadas mediante diversas continuaciones y relatos derivados. La trama se centra en una misteriosa mujer al frente de una agencia clandestina que acepta encargos de venganza en nombre de víctimas que no han conseguido justicia por las vías legales ordinarias.

Con estas declaraciones, el creador ha querido reflejar las dificultades a las que se enfrentan los autores a la hora de abordar la diversidad en sus páginas sin toparse con exigencias imprevistas por parte de sus editores.

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